La política española a la deriva

Llevo un tiempo sin escribir y el motivo principal es el desaliento que siento cuando escucho la radio y la televisión y lo que oigo no son más que vituperios y amenazas de unos a otros, repeticiones día sí y día también de los mismos argumentos, la misma historia, los mismos datos con el añadido de «última noticia», que no es tal, sino lo que alguna otra persona ha añadido o ha expresado sobre el tema. Así me imagino que si la televisión preguntara sobre algo a todos los ciudadanos tendríamos última noticia para rato, sin ningún valor añadido. Hay tertulias en varios canales televisivos (y también la radio) que presumen de ser neutrales e invitan a personas que piensan diferente, algo encomiable pero que se enzarzan y repiten hasta la saciedad sus argumentos, día tras día, hasta que el director o la directora del programa saca un nuevo tema.

Veo de vez en cuando la televisión finlandesa y la sueca, y lo primero es que no existen tertulianos profesionales que acuden todos los días o un día especial a la semana a un programa. Lo normal es que en Finlandia para un debate contactan con los expertos en la materia. Si es sobre política contactan a los partidos políticos, pero no se ve un atisbo de pelea como en España. Es frecuente que aun siendo adversarios asienten a sus opiniones y luego añaden lo que su partido piensa en la materia. El moderador apenas tiene que poner orden, ya que cada uno habla cuando es su turno y no es interrumpido como en España cuando dos hablan a la vez y el tono de voz va en aumento. Sobre muchos tertulianos yo ya sé lo que van a decir. Vamos, que no tiene sentido escucharles.

Ya lo escribí en otra ocasión: los debates de control al gobierno en el congreso no tienen nada de debate, ni de control. Es una pelea de gallos, de la que nadie sale desplumado al carecer los diputados de plumas. Mi pequeño consejo es que todos los diputados se tomaran una semana de visita a alguno de los parlamentos sueco o finlandés. No hace falta saber la lengua, basta con observar cómo se comportan. Pueden hacer preguntas en español ya que un número importante domina nuestra lengua.

La otra cara de las noticias es que apenas nos enteramos de lo que sucede en España. Solo hay uno, dos o tres temas que dominan, y lo que los ciudadanos hacen no transciende fuera de su estrecho número de amigos. Así que seguimos sin conocer nuestro país. Y la de veces que nos repiten que es un país rico en actividades. Al principio de mi vuelta a España, en 2011, había un programa en la televisión pública que se basaba en presentar un par o tres inmigrantes en su trabajo en el pueblo en el que vivían. En el mismo programa podían tener un inmigrante residente en Almería y otro en Orense, o uno en Badajoz y el otro en Xátiva, El programa se llamaba «Destino: España» y se puede ver a través de rtveplay. Así recorrían toda la geografía española. El efecto práctico es que los espectadores podían comprobar de propia mano que los inmigrantes no son extraterrestres o personas peligrosas, sino como las demás del pueblo o la ciudad en la que viven. El programa era bastante similar al de Españoles en el mundo, pero sin el tono a veces triunfalista de este último, que parece querer mostrar lo bien que los españoles viven en otros países. El programa se emitió entre 2010 y 2012 y desapareció con la llegada de Rajoy al gobierno. Hoy sería el mejor antídoto al racismo que vivimos en la sociedad tras la llegada de grupos xenófobos como Vox al poder.