¿Alguien se siente contento con los políticos y la manera en que ellos tratan el uno al otro? ¿Alguien se fiaría 100 % en un político?
El panorama político ha cambiado muchísimo los últimos 10-15 años en toda Europa y más o menos sigue las mismas pautas que la industria de la música. Hace 20 años la gente todavía compraba discos y les gustaba la mayor parte de las canciones en el disco. Hoy en día la gente ya no compra discos porque la mayor parte de las canciones en el disco no les gustan. Compran canciones sueltas. Escuchan la canción durante un periodo breve y después compran otra canción. Lo mismo pasa en la política. Antes la gente “compraba” una ideología, derecha, izquierda, verde, etc., ahora “compran” un asunto, inmigración, corrupción, separatismo, etc. Lo mismo pasa con los políticos, ellos antes intentaban adaptar las soluciones a los asuntos dentro de las ideologías, pero hoy en día ya no les interesan las ideologías y por eso confunden a la gente con soluciones que no caben dentro de su ideología teorética y es lógico que la gente se sienta defraudada y confusa. Por ya no entender y poder fiarse de los políticos, la gente es fácilmente atraída por partidos extremos. Últimamente la extrema derecha ha tenido mucho éxito en casi toda Europa, pero igualmente la extrema izquierda podría tener el mismo éxito si encontrasen algún asunto en que la gente pudiera enojarse.
Yo estoy casi seguro de que la mayoría de la gente está harta de elecciones, políticos que no se pueden poner acuerdo, partidos políticos que chantajean o intentan tomar a otros partidos como rehenes, etc. ¡En España hemos tenido demasiadas elecciones! Unas elecciones cada cuatro años es suficiente. A partir de ahí es el trabajo de los políticos ponerse de acuerdo sobre todas cuestiones. Por eso les pagamos. No queremos ver que unos no pueden aprobar un gobierno, aunque ellos no tienen posibilidad alguna de formar su propio gobierno. Sobre todo, no queremos ver unos que intentan chantajear un posible gobierno y otros que hacen lo mismo y aparte culpen a los primeros por chantaje.
¿Cómo se podría entonces reducir esta conjura de los necios? La manera más fácil es reformar el sistema electoral y las reglas para la formación de un gobierno después de las elecciones. El sistema electoral español está basado en el sistema D’Hondt. Este es un sistema de reparto de escaños que se puede argumentar si es justo o no. Yo creo que la mayoría de la gente encuentra el sistema difícil de entender y que estarían dispuestos a cambiarlo a un sistema mucho más sencillo. El sistema se basa en el reparto de escaños en regiones, circunscripciones electorales, y estos se suman al final para el congreso de diputados. El resultado de este sistema es que a veces algún partido regional tiene demasiado poder por la cantidad de diputados que tiene y puede chantajear a los partidos gobernantes. El congreso de diputados español tiene 350 diputados. Los diputados pertenecen en 2020 a 23 partidos políticos, según Wikipedia. ¡23! Elegir entre 23 partidos es casi como ir a la pizzería y elegir entre todas las pizzas. ¿Quién tiene tiempo para leer las descripciones de todas las pizzas o enterarse de las diferencias de 23 partidos? Si te has equivocado de pizza el mal gusto te pasa en un par de horas, pero si te equivocas de partido político tienes que vivir con ello 4 años. Cambiando el sistema electoral nos podíamos librar directamente de 15 partidos y eso facilitaría el trabajo de elección y de los diputados en el congreso.
¿Cómo se podría cambiar el sistema electoral? La manera más fácil para que todo el mundo entienda el sistema directamente es simplemente quitar el sistema D’Hondt y las circunscripciones electorales.
España es un país. Cuando se elige al congreso de diputados, toda España participa en las elecciones y el reparto de los escaños tiene que ser proporcional a lo que ha elegido toda España. Es decir, si 20 % de todos españoles han elegido un partido, ese partido debe obtener 20 % de los escaños. Si un partido es más fuerte en una región que en otra, da igual, es el total que importa. El congreso de diputados trabaja para toda España, no para una región. Adicionalmente, en cada región hay un gobierno regional que puede acordar asuntos locales. Lo mismo pasa en las elecciones para el parlamento europeo. No queremos ver políticos regionales sobrerrepresentados en el parlamento europeo. Ellos no representan la mayoría de los españoles y posiblemente ni siquiera representan a 3 % de los españoles que es la barrera electoral.
A continuación, tenemos el asunto del porcentaje mínimo de votos para entrar en el congreso. En principio este está ahora en 3 % pero no funciona porque algunas circunscripciones electorales tienen otras barreras y aunque tendrían 3 % como barrera todavía no sería 3 % para toda España, sino solo para esa región. En general, en muchos países del mundo la barrera suele estar entre 3-5 % así que una barrera general de 3 % podría estar bien pero antes de fijar una barrera hay que pensar en la cantidad de comités fijos en el congreso. La barrera debe de ser lo suficiente alta para que cada partido en el congreso pueda tener como menos un representante en cada comité fijo. De esa manera cada partido puede tener en experto en cada comité y así ayuda a resolver todos los problemas antes de las votaciones en el congreso.
Últimamente llegamos a lo que pasa después de las elecciones. Lo normal es que al líder del partido que haya obtenido más votos le sea ofrecido la posibilidad de formar un gobierno. Si no puede, al líder del siguiente partido le es ofrecido lo mismo, y después posiblemente el tercer partido, pero no suele llegar a eso. Ya de antemano sabemos más o menos qué constelaciones son posibles y cuáles no. Como hemos visto los últimos años, los partidos no se han puesto de acuerdo porque no pueden hablarse los unos con los otros y por culpa de eso hemos tenido que aguantar varias elecciones que no han mejorado la cosa sino solo empeorado todo. Otra vez hay que mencionar que nosotros pagamos a los diputados para solucionar los problemas. Si nosotros tenemos que solucionar todo a través de nuevas elecciones que nos paguen a nosotros. No puede seguir así. Para evitar este problema propongo que se introduzca un límite de tiempo para formar un gobierno. Si no se ha podido formar un gobierno en un mes después de las elecciones simplemente se cogerán los partidos más grandes hasta llegar a como menos 50 % y ellos tendrán que formar un gobierno por fuerza. Ejemplo, tenemos 5 partidos que han obtenido, 25 %, 23 %, 22 %, 15 % y 15 %. Aquí los 3 partidos más grandes obtienen más de 50 % juntos así que son ellos los que tienen que formar el gobierno si no se ha logrado en el mes estipulado. Los dos partidos más grandes no llegan a 50 % así que eso no está permitido y tampoco está permitido cambiar uno de los tres primeros partidos por uno de los dos últimos. De esta manera aprenderán a trabajar juntos y a tratarse bien entre el uno y el otro.
En conclusión, si se simplifica el sistema electoral e imponen reglas para la formación de un gobierno se reduce la cantidad de partidos políticos y se aumenta la colaboración entre los partidos. Los españoles agradecemos no tener que escuchar las burradas que sueltan los políticos el uno al otro y no tener que votar con más frecuencia que cada cuatro años. Y como último, ahorramos dinero teniendo menos elecciones.