La Cuba europea

La Cuba europea

¿Alguna vez has estado en Cuba? Si no, ¿alguna vez has visto alguna película de Cuba? ¿Te fijaste en los coches? Cuba tiene un parque automovilístico inigualable en América, con todos sus coches antiguos.
Ahora, ¿alguna vez has estado en una oficina pública o incluso en una oficina de una entidad privada pero de carácter pública como un banco, una gestora o un notario? ¿Te fijaste en las máquinas de escribir? Y no solo en las máquinas de escribir, ¿te fijaste en las hojas de copia de carbón o en los carteles de cambio de moneda. Todas estas cosas siguen allí aunque tenemos ordenadores, impresoras y el euro en casi todos los países europeos desde hace ya más de diez años.

Esto me lleva a postular que España es la Cuba de Europa.

Yo me he fijado en estas cosas y de vez en cuando he preguntado a los empleados ¿porqué todavía tienen estos objetos anticuados?
Parece ser bastante inútil tener máquinas de escribir, cuando existen ordenadores y estos son mucho más fácil de utilizar para cualquiera faena que se puede realizar con una máquina de escribir. La respuesta que me han dado es que las máquinas sirven para cuando vaya la luz! Impresionante, ni si quiera son máquinas eléctricas, es decir tienen más de 20 años! Muy probablemente tienen la tinta más seca que una piedra. ¿Y si va la luz, cómo van a ver lo que escriben? Lo mejor de todo es que conociendo los funcionarios españoles, serán los primeros en dejar la oficina e ir al bar a tomar cervezas cuando vaya la luz.
Las hojas de copia de carbón tampoco tienen sentido alguno porque cuesta menos tiempo y dinero imprimir otra hoja a través de la impresora del ordenador y queda mejor.
Ahora ya los carteles de cambio de moneda en los bancos es la bomba. Estamos hablando de entidades financieras privadas que tienen que pensar en su imagen, tienen planes de mejora y gastan mucho dinero en publicidad. Supongo que el espacio que ocupa el cartel podría ser utilizado por fines más interesantes. Incluso un dibujo de un hijo de empleado es más interesante que un cartel de cambio de monedas de hace 10 años y da mejor imagen.

Hay un diferencia muy grande entre los coches de Cuba y las máquinas de escribir de España. La diferencia es que Cuba no ha tenido otras opciones, por la pobreza y los embargos. España no tiene estas restricciones económicas pero aquí rige la burocracia y la falta de pensamiento propio. Como a los funcionarios no les pagan para pensar, tampoco toman iniciativas propias, no proponen mejoras ni tienen interés en colaborar con alguien de fuera que cuestiona los procedimientos.

La deducción de esto está clara. Si queremos mantener todo igual que desde hace siempre podemos hacer lo que nos piden nuestros superiores, no pensar por nosotros mismo y seguir órdenes como cabras de un rebaño. Pero si queremos mejorar las cosas en nuestro lugar de trabajo y en España debemos empezar a pensar, proponer ideas y cuestionar el porqué se hace las cosas en la manera en que se hace.
Tampoco no implica gran esfuerzo por nuestra parte, simplemente mirar a nuestro alrededor y coger cosas buenas de otros sitios. O si no tenemos capacidad para eso, como menos tirar la maquina de escribir cuando los clientes comentan de ella. Esto implica también ayudar a gente que vienen a nuestra oficina con quejas o sugerencias. Cuando digo ayudar, no solo me refiero a tramitar la hoja de reclamación sino responder a la comunicación, estudiar la propuesta y ayudar en convencer a los responsables.

Igual que cada gota de agua aumenta el caudal del río, cada mejora, aunque por muy pequeña, mejora las cosas en España y si todos hacemos mejoras ya verás a dónde puede llegar un país de casi 46 millones de habitantes.