Sacar beneficio de edificios abandonados

Medidas

Casi todas ciudades españolas tienen un montón de edificios o solares abandonados. Todos los hemos visto pero a lo mejor no hemos parado para pensar en porqué están abandonados y qué podríamos hacer con ellos. Tal como está ahora, los edificios dan una muy mala imagen de España y restringen la transformación a ciudades modernas. Con un poquito de pensamiento podríamos transformar estos puntos feos a algo útil para todos.

Primero hay que pensar en porqué los edificios o solares son abandonados. Lo primero que cae en mente es que los dueños han tenido algún desastre económico o incluso han muerto. Esto es una razón, pero si os fijáis bien en el lugar y la forma de los edificios podéis ver otra razón mucho más importante. En la España del pasado se construyeron edificios donde fuera y de cualquier forma. Muchos de estos son muy estrechos y no tienen forma rectangular, lo que significa que no son aptos para viviendas u oficinas modernas. Esto significa que nadie quiere comprar los edificios y los dueños tienen cada año más problemas económicos, lo que agrava la situación y lleva a una espiral creciente.

Segundo hay que pensar en el estado y la imagen de las ciudades. Las ruinas dan una muy mala imagen y en algunos casos impiden la transformación de las calles a calles modernas aptas para transporte moderno. Los que han viajado fuera de España seguramente han visto que la cantidad de ruinas es mucho menor en otros países europeos. Los edificios abandonados también significan que cuando las ciudades crecen por movimiento de personas, hace falta construir edificios nuevos fuera de lo ya construido y eso significa que las ciudades crecen más de lo que necesitan. Esto también aumenta el crecimiento de transportes, que aumenta el crecimiento de contaminación, etc.

¿Entonces qué podríamos hacer para mejorar esto? Se debería poner un límite de tiempo en que los edificios y solares pueden ser abandonados. Si nadie ha vivido en el edificio en por ejemplo 10 años, el edificio debería ser expropiado por la ciudad.

Una vez expropiado, un arquitecto público debería estudiar la mejor manera en que se podría transformar el edificio en algo útil, que a la vez mejora la ciudad. Alguna vez esto podría ser un edificio completamente nuevo. Otra vez esto podría ser juntar el edificio con el edificio de al lado para así crear viviendas u oficinas más modernos y a la vez aumentar el valor de esas viviendas. También, podría ser crear espacios públicos verdes o espacios para niños o ancianos.

Las transformaciones conllevan gastos. Pero los gastos pueden ser recuperados e incluso las ciudades podrían ganar dinero si trabajan bien. Por ejemplos se podrían utilizar las escuelas de construcción para las reformas. Los alumnos tendrían objetos reales en su enseñanza y los gastos serían menores. Se podría también ofrecer la enseñanza de oficios nuevos a parados, y entonces el INEM pagaría los gastos. Una vez construido, se podría vender el edificio o utilizarlo para algo común. Solo la imaginación restringe lo que las ciudades pueden hacer con los edificios expropiados.