Mejora la señalización vial gastando menos dinero

Mejora la señalización vial gastando menos dinero

Todos hemos alguna vez copiado o impreso algo. Hemos hecho fotocopias de nuestro DNI o hemos impreso un trabajo para la escuela o el trabajo. Incluso puede ser que alguien alguna vez ha tenido que pedir un cartel o un rótulo. Siempre cuando hemos hecho esto hemos intentado reducir la cantidad de hojas disminuyendo el tamaño del texto o escribiendo mejor para así hacer el texto más claro con menos palabras. Hemos hecho esto porque sabemos que el papel vale dinero, la tinta vale dinero y el tiempo de producción también vale dinero.

En las comunidades autónomas bilingües no se piensa en esto a la hora de producir señalización vial para las carreteras porque los ciudadanos tienen “derecho” a comunicación en su idioma. (Catalán, Gallego, Vasco y Aragonés)

Esto ahora produce tres problemas.

Primero, por tener más letras, todos los carteles/letreros son más grandes, y por su tamaño pueden tapar otros carteles. Si únicamente se escribiese los carteles en Castellano podría pasar dos cosas.
Si se reduce el tamaño del cartel tapa menos a otros carteles, lo que conlleva que los conductores captan más rápido la información y disminuye la confusión que podría llevar a accidentes.
Si el cartel no tapa ningún otro cartel se puede mantener el tamaño del cartel e incrementar el tamaño del texto, lo que conlleva que los conductores captan más rápido la información y disminuye la confusión que podría llevar a accidentes

Segundo, por ser más grandes y contener más letras los carteles son más caros. Exactamente en la misma manera en que se hace más caro imprimir más hojas con la impresora se hace más caro producir carteles viales más grandes. En el caso de los carteles, estos probablemente están hechos de aluminio, porque es un material que no oxida, pero el aluminio es un material caro. También hay que tener en cuenta el soporte del cartel y la colocación. Si el cartel es más grande hace falta un soporte más grueso porque el viento podría quebrar un soporte fino más barato. Además para colocar un cartel más grande a lo mejor hace falta maquinaria más grande y más personal.
Después de haber contactado con la Dirección General de Tráfico y la Generalitat Valenciana está claro que nadie puede decir exactamente cuanto vale producir la señalización en dos idiomas. No tienen control sobre los gastos porque cada vez que hay que señalizar algo hacen un concurso de presupuestos públicos. Nunca piden presupuestos para solo castellano, siempre piden presupuestos para los dos idiomas. Muchas veces el bilingüismo toma proporciones ridículas cuando la ciudad se llamo lo mismo en ambas idiomas, ej. Altea/Altea o cuando la diferencia solo es un acento, ej Gandia/Gandía.

Tercero, cuando por alguna razón se omite el nombre de la ciudad en Castellano, los extranjeros y los españoles de otras comunidades autónomas se confunden porque no reconocen el nombre de la ciudad en el idioma autónomo. Con el Catalán todavía se puede adivinar como se llama la ciudad en Castellano pero con el Vasco esto es imposible. También pasa al revés, que la ciudad tiene un nombre famoso en su idioma y no tan famoso en Castellano. Más de un turista (miles) se ha perdido buscando la ciudad de Ibiza cuando todos los carteles dicen Eivissa. En este caso se debe siempre utilizar el nombre famoso.
Los últimos diez años el bilingüismo también ha creado otro problema para la navegación vial que es que los navegadores de los coches solo reconocen los nombres de las calles en Castellano. Para encontrar una dirección muchas veces hay que empezar con la dirección postal e ir pasando la lista de calles hasta encontrar una calle con un nombre parecido. Las personas que no son de esa zona y no tienen conocimientos del idioma autónomo obviamente tienen más problemas con esto.
Obviamente produciendo carteles únicamente en Castellano reduciría la confusión en las carreteras y los accidentes relacionados a esto.

Como habíamos dicho al principio, la señalización vial bilingüe se hace porque los ciudadanos tienen “derecho” a comunicación en su idioma. ¿Pero derecho para quién? En Calpe viven más gente que habla Alemán que gente que habla Valenciano. En Albir viven más personas que hablan Noruego que personas que hablan Valenciano. ¿Por qué no se escriben carteles en Alemán o Noruego? ¿Ellos también tendrá derecho a comunicación en su idioma?

Muchas veces también estamos tan propensos a invocar nuestro derecho que nos olvidamos de nuestras obligaciones. Cuando iniciamos una conversación con una persona desconocida no podemos hablarle en Catalán porque a lo mejor no lo entiende. En cambio si que podemos iniciar la conversación en Castellano porque estamos en España y todos españoles hablamos Castellano y muchos extranjeros que están de visita también. Es nuestra obligación como ciudadanos serviciales y bondadosos intentar comunicar en la manera más fácil para ambos y como el Castellano es el idioma oficial del estado debemos partir de allí y después cambiar a Gallego o Inglés o lo que sea.

Por eso, si únicamente producimos señalización vial en Castellano podemos reducir gastos, mejorar la navegación terrestre y reducir accidentes de tráfico producidos por confusión. Solo hace falta cambiar las especificaciones para los presupuestos. Esto no vale nada, en realidad también es ligeramente más barato, pero los políticos no están interesados porque tenemos “derechos”, y como no hay manera de saber exactamente cuanto dinero esto podría ahorrar tampoco no hay manera de meterles presión.